La etarra Laurence Beyrie ha negado hoy, ante el Tribunal Especial de lo Criminal de París, su implicación en el atentado que costó la vida a un agente de los mossos en Roses (Girona) en 2001, pero ha reiterado su "compromiso" con ETA y ha dicho que sus reivindicaciones no se logran por medios pacíficos.
"Niego la participación en ese atentado", ha declarado Beyrie en la primera sesión del juicio que se celebra contra ella por complicidad con los autores de la colocación del coche bomba de Rosas al ser interrogada por la presidenta del tribunal, Nadia Aijan.
La etarra de nacionalidad francesa ha descalificado los principales elementos del acta de acusación, por considerar que se obtuvieron por medio de la tortura, y que la sitúan como una de las dos personas -junto Ainhoa Múgica Goñi- que entregó el coche bomba con el que se perpetró ese atentado.
La explosión del vehículo causó la muerte al agente de los mossos Santos Santamaría, heridas de consideración a otras dos personas y cuantiosos daños materiales.
Ha explicado que las dos personas condenadas en España por haber colocado el coche bomba, Eider Pérez Aristizábal y Aitor Olaizola Baseta, "firmaron lo que quisieron hacerles firmar, y no la realidad" porque fueron torturadas, según una supuesta crónica de ambos que ella leyó durante la vista.
Beyrie no ha querido dar explicaciones, sin embargo, sobre por qué si ambos habían sido efectivamente torturados eso no constaba en las explicaciones que Olaizola hizo llegar a la dirección de ETA para dar cuenta de su detención (lo que se conoce como "cantada"), y que fue requisada en un piso franco de la banda en Francia.
Ha insistido en que, según lo que han contado Pérez y Olaizola, los dos fueron torturados por la Guardia Civil tras su detención el 26 de marzo de 2001.
Aijan, que ha advertido a la acusada de que los cargos que pesan sobre ella podrían entrañar una condena a cadena perpetua, le ha preguntado cuál es su posición sobre los atentados de la organización terrorista, a lo que ella ha respondido reconociendo en primer lugar su militancia en ETA.
"Reconozco la violencia de ETA, la violencia del conflicto", ha dicho la etarra, que ha hecho hincapié en que "ETA tiene reivindicaciones políticas" pero que no se pueden conseguir con una acción política pacífica, y ha aludido a la ilegalización de organizaciones independentistas vascas y al encarcelamiento de sus activistas.
"La situación es tal que el conflicto es armado", ha afirmado.
La mayor parte de la primera sesión de este juicio ante el Tribunal Especial de lo Criminal de París, que se prolongará hasta la semana próxima, se ha dedicado a la lectura del acta de acusación.
Beyrie, que ya ha sido condenada en Francia en tres ocasiones por su pertenencia a ETA, se encuentra inculpada en este caso esencialmente por complicidad en el asesinato del agente de los Mosos d'Esquadra Santos Santamaría a causa de la explosión del coche bomba que también hirió a un policía municipal y a una mujer de nacionalidad francesa.
Se trata de haberles proporcionado, la misma mañana del atentado en Perpiñán, a una cuarentena de kilómetros de Roses, un Ford Escort robado el mes anterior en Tarbes, y cargado con medio centenar de explosivos.
También está procesada por receptación de un coche robado, el que se utilizó en el atentado y tenencia ilegal de explosivos, todo ello en relación con una empresa terrorista.
En el acta de acusación se destaca la "extrema proximidad" de Beyrie, hasta su detención en Auch (sur de Francia) el 12 de diciembre de 2001 con los que eran los responsables del aparato militar de ETA, Múgica Goñi y Juan Antonio Olarra Guridi, y así se da cuenta del "apoyo logístico" que les prestaba.
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