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Iberdrola y ACS escenificarán el próximo martes en el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao un nuevo asalto del combate judicial que mantienen desde hace meses por la negativa de la eléctrica a permitir la entrada de un representante de la constructora en su consejo.
El conflicto estalló en la junta general de accionistas de la eléctrica el 26 de marzo de 2010, en la que se presentó, e inicialmente se aceptó, la petición de ACS, propietaria entonces del 12% de Iberdrola entre participaciones directas e indirectas, de contar con un representante en el consejo en ejercicio de la representación proporcional.
La inicial admisión de este consejero fue rápidamente rechazada a instancias de un accionista que solicitó su "cese" inmediato apelando a la existencia de un conflicto de intereses, de carácter estructural, entre las dos empresas por competir a escala global en sectores como el de la ingeniería y el de las energías renovables. Acto seguido, la junta acordó reducir de 15 a 14 el número máximo de consejeros de la eléctrica.
El juicio que comenzará el próximo martes, día 18, deberá dilucidar, según el propio juez, la existencia o no de ese conflicto de intereses, y su magnitud.
En la vista previa celebrada el pasado mes de octubre ambas partes reiteraron sus posturas. Según la representación de Iberdrola, existe un conflicto "estructural" en campos como la ingeniería -creación de infraestructuras energéticas- y el desarrollo de las energías renovables, fundamentalmente la eólica y la termosolar.
Por su parte, los representantes de ACS han sostenido que esta competencia, de producirse, no tiene más que una dimensión puramente "accesoria" y "puntual", ya que el interés estratégico de la compañía en estos terrenos es la "construcción" de la infraestructura, y no su explotación energética, que es la prioridad de Iberdrola.
En el terreno de las energías renovables ambas partes han mantenido también sus discrepancias. Según los representantes de Iberdrola, las dos compañías compiten también en la creación y explotación de parques eólicos y termosolares.
Por el contrario, los representantes de ACS han asegurado que la energía termosolar ha dejado de tener interés para la constructora, mientras que en la eólica su propósito es construir los parques para posteriormente venderlos.
Iberdrola, que teme que el interés de ACS sea puramente financiero, ha mantenido a lo largo de todo el proceso que la presencia de un consejero de ACS supondría un "auténtico caballo de Troya" en el "sancta sanctorum" de la compañía, con acceso a la "información estratégica de todo el grupo" en un momento de crisis como el actual, "lo que podría causar" daños "irreparables y gravísimos".
La constructora que preside Florentino Pérez, que en la fecha de la junta de Iberdrola de 2010 controlaba el 12% del capital de la eléctrica, notificó el pasado día 3 de enero a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que controla un 20,2% del capital de Iberdrola, un 3,8% de forma directa y un 16,3% de manera indirecta, con lo que se consolida como el principal accionista de la eléctrica por delante de Bancaja, que tiene un 5,7%, y de la BBK, con un 7,1%.
Por otro lado, ACS puso a la venta el pasado 25 de noviembre de 2010 todos sus activos de energías renovables, españoles y de otros países, con 1.757 megavatios (MW) que han entrado o van a entrar en operación y que, según la compañía, tienen un valor de cerca de 5.000 millones de euros (6.600 millones de dólares).
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